miércoles, 1 de diciembre de 2010

El deporte para demostrar que todos podemos

Continuando con la temática de discapacidad e inclusión, en la región y especialmente en la ciudad de Allen, son cada vez más las actividades que se llevan a cabo para lograr la integración social, sobre todo a través de la actividad física adaptada. Natación, fútbol, bochas, hockey y equinoterapia son las elegidas, para contagiar en la comunidad valores como la tolerancia y el apoyo mutuo, fortalecer el desarrollo emocional, físico, social y, por que no, iniciar a los que lo deseen, en la vida deportiva.

 En lo que respecta a centros de contención, tanto la Escuela Especial Nº 2, como la Escuela Laboral Nº 3, la Asociación “Amanecer”, el Área de Discapacidad del Departamento de Deportes y la Secretaría de Acción Social municipal son los espacios
entre los que se articulan las actividades para mejorar la calidad de vida de más de 400 personas que viven con ésta condición.

En medio de ésta gama de posibilidades, que se suman a los oficios dictados desde hace años en las Escuelas Especial y Laboral, apareció en Allen hace 3 años la propuesta de la equinoterapia, un tratamiento cuyo elemento principal es el caballo. “Los ayuda mucho en la autoestima, la valoración, el crecimiento personal, el creer que se puede”, afirma Victoria Martínez, voluntaria del Área de Discapacidad municipal. “Hasta a mi me ayudó, por que yo hace 5 años le tenía fobia a los caballos, de toda mi vida, eso te demuestra hasta qué punto uno crece con esto”, reconoce.

Dentro de la estimulación con animales como es el caso del caballo, es muy importante el contacto con la naturaleza, articulación que se concreta en el predio ribereño de la Fundación “Gauchos Libres”. “Un chico, cuando nace con una discapacidad”, explica Claudio Barra, “lo único que hace es andar de un hospital a otro con sus papas, entre médicos, máquinas e inyecciones. El solo hecho de estar al aire libre, al lado del río, con perros, plantas, árboles, toda la estimulación visual, auditiva que le genera el estar en otro lado, ya es muy importante para ellos”, comenta el referente municipal.

Trabajar día a día con niños, jóvenes y adultos discapacitados es una tarea que implica una fuerte apuesta emocional de parte de las “seños” y “profes”, y que más allá de las barreras, trae muchas satisfacciones. Según cuentan los voluntarios, “esto es muy gratificante todos los días, no necesitas recibirte de tu carrera para empezar a practicar”. “Con ellos compartimos el día a día, el ir atravesando los miedos, cada día que ellos pasan, son felices, agradecen el vivir, el cumplir un año más, el ganar una medalla, cosas que para nosotros son insignificantes, ellos las disfrutan realmente, y uno aprende mucho de eso”, agrega Victoria.
Sin embargo, muchas veces los avances alcanzados deben hacer frente al dinamismo propio y crónico que presentan muchas patologías. “Con equinoterapia, por ejemplo, trabajamos con nenitas de 3 años, que suelen tener muchas convulsiones y con ellas sí que es feo, por que ves que todo lo que trabajaste por ahí en un mes, en dos o tres episodios convulsivos consecutivos, retrocedió terriblemente. Hay que ser muy fuerte”, afirma Barra.

A pesar de los avances generales, no todo en éste proceso se resuelve con la intención y las ganas. El compromiso de los padres en éste camino de crecimiento es fundamental. “El apoyo de las familias es lo más difícil, si bien tenés padres que son de lo mejor, tenés otros que no aparecen nunca, los llamas mil veces y no te dan ni bolilla. Es por eso que muchos chicos, que ya son adultos, vienen solos”, indica Victoria Martínez.

El paso principal a dar por las familias, y el más complicado a veces, es la obtención del Certificado de Discapacidad, no sólo por lo burocrático sino también por lo emocional. El jefe de Deportes, explica que “el trámite del certificado implica que los padres acepten la condición de sus hijos, por que al tener el certificado, es como que les cae la ficha”.

A pesar de las barreras que son necesarias superar, ninguno de los voluntarios optaría por dejar de apostar por los chicos y adultos discapacitados que “crecen” gracias al deporte. “Ellos son personas que disfrutan de la vida, cada momento, ir a un torneo, un entrenamiento, ir a tomar un helado, viven cada momento como si fuera el último, con mucha intensidad. Y Victoria concluye: “Avanzan día a día, por ahí de afuera no se alcanza a medir, pero nosotros que compartimos todos los días lo vemos y es impresionante”.

Fotos: Departamento de Deportes - Municipalidad de Allen.-

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